"Si la vibración de la cuerda de una lira, hecha de tripa, de materia muerta, es tan sensible a la humedad, el frío, la sequedad o el calor del ambiente, a los cambios de atmósferas... ¿Cuál será el efecto en nosotros, que somos organismos vivos, de la humedad, calor, frío o sequedad que impregnan la vibración de nuestras palabras, de las atmósferas que creamos a través de ellas?"
Luis Paniagua
(Esta entrada es una invitación a tomar consciencia de los efectos de nuestras palabras-símbolo, desde dónde nos nacen, qué energías mueven en cada instante al dirigirlas a los demás o al recibirlas de ellos. Una llamada a sentir qué impacto tienen, a cuidar lo que decimos y cómo lo decimos, a modular el poder que mueven esos símbolos, a conectar la voz y la articulación de las palabras con nuestro corazón, para que sean sus portavoces, portavoces espontáneos del amor y de la paz.)
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